Un mundo de corresponsabilidad (Día Internacional del Voluntariado) PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 03 de Diciembre de 2008 21:41

 

La participación del tejido no gubernamental en la sociedad carece de un espacio de reconocimiento en la Constitución Española. Hoy, treinta años después de que se reconociera en nuestra Carta Magna el derecho a asociarnos, todavía no tenemos el reconocimiento como agentes sociales. En el artículo 7 se otorga esta consideración a los sindicatos de trabajadores y a las asociaciones empresariales pero no están las entidades sociales, sin ánimo de lucro.


Es 5 de diciembre, la sociedad civil ha designado esta fecha como el Día Internacional del Voluntariado para el desarrollo económico y social, tras el acuerdo de Naciones Unidas de 17 de diciembre de 1985. Con posterioridad, el 2001 se declaró año internacional del voluntariado, con el consenso de numerosos gobiernos. Tal cual fuera el nivel en el que actúan: internacional, nacional o local, todos constituyen una ciudadanía mundial que facilita la creación un mundo de corresponsabilidad. La fuerza del voluntariado reside en su universalidad.


El voluntariado, figura esencial en estructuras solidarias que recuerdan a la sociedad el valor de participar, ayudar, crear, no es algo de hoy. Ya en las leyes de Beneficencia de 1822 y 1849 se habló de la figura de personas filantrópicas y altruistas. La Primera República y con posterioridad el restablecimiento de la monarquía, con la entrada del rey Alfonso y la Restauración Borbónica, marcan un adelanto en todo lo referente a la ayuda pública y privada, legislando todas aquellas lagunas que tras la desamortización de Mendizábal y Madoz se había generado, así como la aparición de una beneficencia pública y otra privada, en la cual se enmarcaba la participación social.


Antiguas órdenes de caballeros, cofradías y gremios se convierten en benefactores para sus miembros o, en muchos casos, para ayudar a los más desfavorecidos. La voluntad de los fundadores de las pías instituciones se va adecuando a las nuevas necesidades: mendicidad, pauperismo, heridos de
guerra, casas de gota, orfanatos, asilos, etc. Así, en ese periodo, no solamente en España sino en lo que sería más adelante Europa, nacen entidades que se irían implantando en todas las naciones. El krausismo, las corrientes higienistas y el papel, de nuevo, de la Iglesia -con la encíclica rerum novarum (1891) de León XIII- dan pie a políticas sociales e institutos de reforma social. La proclamación de la II República da un giro al “actuar benéfico”. La Guerra Civil y su dilatado periodo de gobierno, convierten y retroceden la figura del voluntariado.


En este 2008 celebramos el 60 aniversario de la declaración de los Derechos Humanos. Pero lo que nos identifica y hace distintos a muchas de las naciones es que en nuestra Carta Magna (1978) se reconoce a la sociedadciudadana el derecho de asociarse. Hoy, día del voluntariado, celebramos también que mañana, 6 de diciembre, cumplimos 30 años del derecho constitucional que nos permite fundar, del derecho constitucional que ampara el movimiento asociativo, de ser, en definitiva, tejido social. 30 años en los que la sociedad civil ha dado, fundamentalmente, respuestas. Y hoy exige la confianza y el respeto que se merece, los mismos valores que aplicaron los padres de la constitución al incluir estos derechos, si bien es cierto, que dejaron de reconocerle el derecho que echamos en falta en su artículo 7 para la “defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios”.


El voluntariado aporta una importante contribución al desarrollo humano, poniendo cada día a disposición de los demás sus talentos y destrezas. Y, por
extensión impulsa el fortalecimiento de las capacidades de los individuos y las instituciones en favor del desarrollo de la sociedad civil. Aunque, es cierto que son muchas las disonancias que aún vivimos el Tercer Sector, que es el que ampara a la figura del voluntario. En algunos casos, distorsionándola, creando premios y reconocimientos a una labor que debe de ser innata en el ser humano.


Por todo ello, en una fecha tan singular para todos nosotros, ponemos de manifiesto y queremos:


- Que se tome conciencia de la importante contribución que aportan los voluntarios a las instituciones sociales
- Que las entidades sociales sean reconocidas como agentes sociales en la Constitución Española
- Que el voluntariado se promueva desde la escuela como un valor fundamental para la convivencia y el desarrollo de los pueblos
- Que existan medios económicos en las entidades del Tercer Sector para implicar al voluntariado y encauzar sus inquietudes en la acción social
- Que se articulen procedimientos de calidad para la gestión de las entidades del Tercer Sector que agrupan a voluntarios