La asociación Patim ha abierto tres nuevos servicios para dar continuidad al proceso de inserción social y laboral de aquellas personas que están en riesgo de exclusión o han terminado la primera fase de su tratamiento en adicciones. Se trata de tres viviendas ubicadas en Castellón que sirven como complemento a otros recursos de la red asistencial y tienen una capacidad total de 18 personas. Dos de ellas están dirigidas a mujeres y otra a hombres y están tuteladas por distintos equipos profesionales.

El piso de inserción para hombres de Patim tiene capacidad para seis personas. Es el siguiente paso para quienes han finalizado un tratamiento en un centro terapéutico residencial e inician una nueva etapa en la que deben centrar sus esfuerzos en buscar un empleo o reforzar los vínculos que favorezcan su integración social. Continúan un programa individualizado tras una etapa de consumo de drogas pero incrementando su grado de autonomía. “Tienen que consolidar su estilo de vida”, explica Ariel de Lucas, responsable de este recurso. Lo que supone dar continuidad a los hábitos, tareas, horarios que han adquirido en otros recursos y poner en marcha habilidades sociales para afianzar el cambio. “Deben responsabilizarse de las comidas, la limpieza y de todas las tareas que tenemos que atender en nuestra propia casa, con el aliciente de tener que compartir la vivienda”. Un psicólogo y un trabajador social realizan el seguimiento de los casos, las reuniones semanales de coordinación y la planificación de talleres en un centro de día así como la atención individual. El piso acoge también usuarios con patología dual.

Los otros dos servicios de Patim que están dirigidos de forma específica para mujeres son la Vivienda de Apoyo a la Incorporación Sociolaboral (VAIS) y la Vivienda de Apoyo al Tratamiento (VAT). Cada una cuenta con seis plazas y responden a dos fases distintas del tratamiento. “No existen muchos recursos en adicciones pensados para las mujeres que tienen problemas de abuso en el consumo de drogas, más bien ocurre todo lo contrario, que existe una ‘masculinización’ de los servicios por ello estos dos recursos parten de una sensibilidad distinta para ofrecer una respuesta pensada en ellas”, reconoce el presidente de Patim, Francisco López y Segarra. Las dos viviendas están financiadas por la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana.

La VAIS es un recurso muy similar al piso de Patim. Está pensada para mujeres que ya han pasado por un proceso de deshabituación en un centro de adicciones y mantienen el seguimiento terapéutico con su Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de referencia. Las residentes viven de manera autónoma pero cuentan con la supervisión periódica de dos técnicas que las orientan en su proceso de inserción personal, en el que se contemplan de fundamentalmente aspectos sociales y laborales. Pueden estar tres meses en la vivienda, con la posibilidad de ampliar hasta seis su estancia.

El tercer recurso residencial que se puesto en marcha Patim es la VAT. Se articula como un servicio externo al tratamiento donde pueden vivir aquellas mujeres sin recursos que están en un proceso de deshabituación por consumo de drogas. La vivienda es un entorno controlado para evitar el consumo de sustancias en la que se potencia la autogestión de las usuarias y está coordinada con los recursos sociosanitarios comunitarios (centro de día, UCA) donde reciben atención especializada.


 

 
 
 

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