Ya han pasado más de dos años desde que se aprobó la Ley del Voluntariado. El marco jurídico anterior se había visto desbordado por la realidad – más de tres millones de personas hacen voluntariado en España- y la nueva ley da cobertura a una acción voluntaria sin adjetivos, sin excluir ningún ámbito de actuación en el que en estos años se ha consolidado su presencia y favorece que pueda promoverse no sólo en el Tercer Sector, sino en otros ámbitos más novedosos, como son las empresas, las universidades o las propias Administraciones públicas. Sin embargo, “se ha construido muy poco sobre ella en la Comunidad Valenciana”, asegura Francisco López, el presidente de Patim.

La norma tiene especialmente en cuenta que entre las motivaciones que llevan a las personas a ser voluntarias influyen los intereses personales, las creencias, los deseos y la satisfacción de sus expectativas y promueve, además el voluntariado a lo largo de toda la vida; las previsiones específicas respecto a las personas menores y mayores son dos claros ejemplos de ello. “La ley responde muy bien a las necesidades actuales pero su repercusión es mucho menor de la esperada entre las administraciones provinciales, locales y autonómicas –asegura López y Segarra- y ellas son ahora el motor que esperamos que se ponga en marcha para que la ley sea una realidad lo antes posible”, recuerda López y Segarra.

“Las entidades y fundaciones creemos que el nuevo marco legal es útil y pensamos que en él se sienten acogidos todo tipo de organizaciones, cualquiera que sea su origen, tamaño y ámbito de actuación –remarcan desde Patim- y todas las personas voluntarias, con independencia de cuál sea su motivación y el alcance de su compromiso”. La nueva ley da un paso adelante y reconoce las nuevas formas de voluntariado que en los últimos años han emergido con fuerza, como las que se traducen en la realización de acciones concretas y por un lapso de tiempo determinado, sin integrarse en programas globales o a largo plazo o las que se llevan a cabo por voluntarios a través de las tecnologías de la información y comunicación y que no requieran la presencia física de los voluntarios en las entidades de voluntariado.

Patim cuenta en la actualidad con unas veinte personas voluntarias que desarrollan sus acciones de forma puntual o bien a través de talleres específicos que se han incorporado a las actividades que se desarrollan en la comunidad terapéutica o los centros de día de Castellón y Valencia. En los últimos años el voluntariado también se ha convertido en una forma de poner en práctica lo aprendido para muchos estudiantes durante su formación académica, en una experiencia fundamental que tiene cabida en su currículum dentro del ámbito de la educación no formal.

No obstante, quedan asignaturas pendientes en el voluntariado. López y Segarra lamenta que todavía persista un gran desequilibrio de género en los puestos de representación en el Tercer Sector, que están ocupados mayoritariamente por hombres. “Necesitamos más representación de las mujeres en las juntas directivas de las entidades sociales, para resolver este desajuste lo antes posible, es necesario un verdadero marco de igualdad entre hombres y mujeres voluntarias”, concluye.

Enlace al manifiesto --> Manifiesto voluntariado Patim


 

 
 
 

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